derechos fundamentales
¿Cree usted que los Derechos fundamentales son una práctica en nuestra sociedad o en definitiva siguen siendo una utopía?
La utopía debe proponer un recorrido político y jurídico evolutivo basado en normas consensuadas por la sociedad o al menos una justificación ética moral basada en cierta suerte de Derecho Natural, junto con un cuerpo normativo e institucional básico que asegure y mantenga la nueva estructura social a la que se pretende llegar. La consagración incluso intuitiva de los derechos humanos es el gran logro de muchas utopías, puesto que las sociedades reales en la que sus autores se desenvuelven carecen de muchos de ellos. Actúan como valores morales centrales, códigos de conducta, instrumentos con cuya puesta en práctica se transforma el panorama social y político para alcanzar el estado de felicidad social. Por ello, la realización práctica de los derechos humanos pertenece más al ámbito propio de la utopía.
En definitiva, este repaso utópico al catálogo de derecho humanos concluye la existencia de una clara complementariedad teleológica y finalista entre los derechos humanos y la utopía en la medida en que ambos reflejan aspiraciones colectivas de felicidad y mejora de los individuos, presentan un ideal colectivo de sociedad ordenada y tratan de convencernos para ajustar nuestra conducta al mismo Una utopía es un plan o proyecto, doctrina o sistema perfecto, pero irrealizable. También se llama utopía a toda descripción de una sociedad que se supone perfecta en todos los sentidos, en esta acepción se opone a la utopía negativa.
Se concluye que los Derechos Humanos y la Utopía son conceptos complementarios en la medida en el contenido de la Utopía se concreta en los Derechos Humanos que presentan una vocación clarinete utópica ya que su universalidad implica una constante exigencia de desarrollo y virtualidad
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